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NACIMIENTO DE VENUS

 

 

 

Obra: Nacimiento de Venus (1842)

Autor: Antonio María Esquivel (1806-1857)

Objeto: cuadro

Género: Pintura mitológica

Medio: Óleo sobre lienzo

Medidas: 184 x 110 cm.

 

Lugar / Museo: Madrid. Museo del Prado

 

Comentario: Este espléndido lienzo probablemente sea el mejor desnudo femenino del Romanticismo español y una de las obras más exquisitas salidas nunca de los pinceles de su autor. En efecto, en la pintura de ese periodo en España es llamativamente escasa la presencia de desnudos femeninos, relegados casi siempre, y aún de forma muy escueta, a los cuadros de majas de cuerpos más o menos voluptuosos, interpretados con una visión castiza y marcadamente erótica, de la que participaron artistas como Eugenio Lucas o el sevillano José Gutiérrez de la Vega (1791-1865), estricto contemporáneo y condiscípulo de Esquivel. Mucho más raros son aún los desnudos de mujer interpretados a través de una iconografía mitológica, como manifestación de una formación erudita y un poso intelectual del que participaron muy pocos pintores románticos hispanos. Excepción clamorosa de este panorama es la figura de Esquivel, quien a lo largo de toda su carrera mostró un especialísimo interés y complacencia en el desnudo femenino, en el que se prodigó sobre todo a través de sus pinturas de argumento religioso, como José y la mujer de Putifar o La casta Susana, entre otros, e incluso en obras de carácter manifiestamente sensual.

 

El cuadro representa la delicadísima figura de Venus, diosa del amor y la belleza, nacida de las espumas del mar, que surge de las aguas sobre una gran venera sujeta por náyades con algas sobre sus cabezas. Mira con gesto sereno y levemente melancólico al espectador mientras se cubre pudorosamente el sexo con un velo transparente que sujeta con la mano derecha y que flota a su espalda movido por el viento, mientras que con la otra se oculta el pecho. Como resulta evidente, Esquivel concibe su composición con una clara intención erudita, al inspirarse directamente para la figura de la diosa en el modelo de la Venus púdica o Venus Médicis de la estatuaria clásica. Su formato, marcadamente vertical, que subraya claramente el protagonismo exclusivo de la figura en pie frente a las criaturas marinas de piel cetrina que la acompañan emergentes de las aguas, es también muy característico de la pintura de Esquivel, que lo utilizará en otros lienzos de composición y envergadura semejantes, como el David triunfante.

 

 

Al parecer, Esquivel realizó este lienzo por encargo de un señor Balmaseda, de Sevilla, exponiéndose el mismo año en que se pintó en la Academia de San Fernando y al año siguiente en el Museo de Sevilla. Pasó luego a poder de los condes de Santamarca hasta que, legada después la colección a una comunidad religiosa, fuera vendida en 1942 junto con otros cuadros de desnudos.

 

Imagen tomada de Wikipedia

Texto tomado de: Museo Nacional del Prado

 

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