GRANADA - ALCAICERÍA

ALCAICERÍA.

 

Mercado árabe del siglo XIV junto a la Mezquita Mayor en época de Muhammad V. Tenía nueve puertas de entrada.

Se extendía entre la Plaza de Bibarrambla y calle del Tinte por un lado y entre la Mezquita Mayor, Zacatín y Ribera del Darro por otro.

Marineo nos dice de ella que contaba con unas “doscientas tiendas en que de continuo se venden las sedas y paños y todas las otras mercaderías”. Además de la función comercial, servía como lugar defensivo de comerciantes y mercaderías. Aquí se vendían tejidos de gran riqueza.

El viajero Navagiero nos describe “muchas callejuelas están llenas por todas partes de tiendas en donde se ven moriscos vendiendo sedas e infinitas labores de diversas formas y variedad de objetos... y, sobre todo, gran copia de sedas labradas”. Las tiendas eran pequeñas y pobres, semejantes a las que existen actualmente en ciudades como Túnez, Fez, etc. Tenían una sola puerta que se abría hacia la calle formando un techillo que se sujetaba mediante unos hierros.

Cada trozo de la calle que correspondía a una tienda estaba pavimentado de piedrecitas formando dibujos que variaban según la importancia de cada uno de los comercios. Hasta el siglo XVI sólo se vendían sedas, a partir de este siglo empezaron a mezclarse con otros oficios.

El Padre Echevarría nos dice cuales eran las partes de este mercado: “Una –dice- con las lonjas o tiendas de comercio de seda, tanto las de angosto como de ancho y en la otra los oficios de gelices que es como sitio aparte y la Aduana con todo los oficios que le pertenecen”.

Contaba la Alcaicería con grandes privilegios y jurisdicción exente, su Alcaide era nombrado por la corona.

Fue destruida por un incendio en 1843, reedificada tomó la forma que tiene actualmente, sin ningún parecido con la anterior ya que desapareció el comercio. Para recuperar, en lo posible, la fisonomía primitiva, el Ayuntamiento estableció en 1943 una exposición permanente de productos artístico-industriales.

Actualmente esta completa de comercios que en muchos casos son propiedad de dueños árabes.