GRANADA-CORRAL DEL CARBÓN

CORRAL DEL CARBÓN. Situado en la calle Mariana Pineda se encuentra esta interesante construcción árabe que fue la alhóndiga yidida o nueva, de los musulmanes, que servía para depósito de mercancías y albergue para trajinantes y mercaderes.

 Es la obra de primeros del siglo XIV y, por su grandiosidad el único de este tipo existente en Granada y el único en España íntegramente conservado.

 A partir de 1531 se le conoce como Corral del Carbón, porque allí se hospedaban los que traían el carbón para pesarlo cerca de ella. En el siglo XVI, según Pedrosa, se dedicó a Corral de Comedias. En el XVII se convierte en casa de vecinos, llegando hasta nuestros días ya muy deteriorado pero de traza íntegra. En 1933 fue adquirido por el Estado y se restauró bajo la dirección del arquitecto L. Torres Balbas. Recientemente los trabajos llevados a cabo por iniciativa de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se han centrado en devolver al edificio las condiciones aceptables para su uso. Para ello se ha realizado una intervención en la que esto se consigue sin alterar los elementos que han ido fijando los valores culturales, históricos y arquitectónicos del inmueble.

 La casa consta de un pabellón de entrada y un cuerpo interior con patio rodeado de galerías y naves de aposentos. La fachada presenta un cuerpo saliente encuadrado en dos pilares de ladrillo con labores que llegan hasta el alero. Un gran arco apuntado de herradura, todo de ladrillo, se abre en el centro, siguiendo su línea un festón angrelado y en sus enjutas hay una rica decoración de ataurique. Por encima, una inscripción cúfica que dice: “Dios es único, dios es sólo; no engendró ni ha sido engendrado, ni tiene compañero alguno”, sobre el dintel, de ladrillo, se abren tres huecos; los laterales, con arcos decorativos de yesería y labor de rombos y, el central, geminado volando sobre el tejado, con alero de canecillos lisos de madera, obra de restauración. El vestíbulo está cubierto con bóveda de mocárabes, a los lados dos arcos de yesería y al frente la puerta de entrada, dintelada y sobre ella un ventanal con arquitos. El zaguán inmediato tiene arcos a sus costados con las inscripciones: “ No hay conformidad sino de parte de Dios; en Él he puesto mi confianza y Él es mi tutela; no hay sublimación sino de parte de dios, ¡Oh, fortaleza mía!, ¡Oh, intento mío!, Tú eres mi esperanza y mi tutela, sella con el bien mis obras”.

El zaguán que da al patio rodeado por tres órdenes de galerías que apoyan ocho pilares en cada lado, los superiores de ladrillo y los bajos de piedra, y grandes zapatas de madera con labor de ataurique en las de la entrada. Paralelas a las galerías hay naves de espesos muros que primitivamente tuvieron un zócalo pintado de rojo y negro. El patio, empedrado, tiene a su izquierda la escalera que da acceso a los pisos altos. El centro lo ocupa una pila cuadrada de piedra con dos caños laterales.

Ante el Corral del Carbón hubo un puente llamado por los árabes Puente Nuevo y del Carbón por los cristianos, este puente, que fue destruido en el siglo XIX al ser cubierto el río, comunicaba con el Zacatín y la Alcaicería