EL CASTILLO DE TRASMOZ Y LAS BRUJAS

La población de Trasmoz y su Castillo
La población de Trasmoz y su Castillo

EL CASTILLO DE TRASMOZ1 Y LAS BRUJAS2

 

(Este artículo fue publicado en la Revista Ilustrada

ALREDEDOR DEL MUNDO,

Año I, número 1 de 9 de junio de 1899)

 

 

"Media hora de sosegado paseo por el casi perdido sendero descrito por Gustavo Adolfo Bécquer en sus hermosas cartas Desde mi celda,3 me llevó del monasterio de Veruela4 al fatídico castillo de Trasmoz, cuna de leyendas medrosas, escenario de tragedias sin cuento, refugio últimamente de brujas y aquelarres.

En busca de las brujas iba yo, no para que me auxiliaran en nefandos negocios, sino para fotografiarlas y averiguar si conservan fielmente las fórmulas de conjuro, los untos y las recetas gracias a las cuales las pasadas generaciones de hechiceras se transportaban por los aires a grandes distancias, mataban con la mirada, hacían a los galanes amar a damas desdeñadas, disponían de diablos menores y comulgaban con el mayor.

Para encontrarlas ¿a dónde encaminarme mejor que a Trasmoz? Allí vive aún, con reputación de bruja, la descendiente de la más dilatada estirpe de nigrománticas que ha tenido el mundo. Casi toda la historia del castillo está enlazada con brujerías y anatemas, y el castillo mismo habla poderosamente a la imaginación.

Con tremendos conjuros y a la luz de una vele verde medio acabada, le hizo surgir de las peñas en una noche y con ayuda de legiones de espíritus un mágico moro.

 

---------  NOTAS -------

 

1El Castillo de Trasmoz es una fortaleza en la localidad zaragozana de Trasmoz, en la Sierra de Moncayo. El lugar fue muy disputado en otros tiempos entre los reinos de Aragón y navarra en frontera entre ambos. WIKIPEDIA.

“ La extraña e imponente fortaleza fue diseñada en formato hexagonal, situación que para muchos fue un mal presagio pues sus muros parecían dibujar un símbolo pagano, el hexagrama.” tomado de la página MARCIANOSMX.COM.

2Trasmoz es conocido como tantos otros lugares de España por su pasado relacionado con la brujería, con rituales paganos e incluso nigrománticos.

3Gustavo Adolfo Bécquer recogió las leyendas del castillo de Trasmoz en sus Cartas desde mi celda, tras residir junto con Casta Esteban y los hijos de ambos y su hermano Valeriano Domínguez Bécquer, en la recuperada hospedería del Monasterio de Veruela.

 

4El Real Monasterio de Santa María de Veruela es una abadía cisterciense del siglo XII, contemporáneo al Castillo de Trasmoz, y está situada en las cercanías de Vera del Moncayo. Dista a pie de Trasmoz solamente 3,4 km., por lo que se puede recorrer a pie fácilmente.

Tuvo Trasmoz en otros tiempos un ¨señor terrible, especie de Roberto el Diablo1, que temerario y violento y despreciador de las cosas de la Iglesia, talaba los pueblos vecinos y las haciendas del monasterio de Veruela, y hasta llegó a colgar de sus almenas algún santo monje; el abad ordenó maldecirle públicamente en la iglesia y así lo hicieron con gran solemnidad los frailes, entonando ante el pueblo aterrado el salmo de maldición2. Y maldita debió quedar también la descendencia del impío Señor porque, no la leyenda sino la historia, refiere que en el siglo XIII uno de sus descendientes, igualmente malquistado con Dios y con los hombres, llegó a convertir el castillo en asilo de bandoleros, a ser algo como el tremendo barón de I promessi sposi y hasta fabricar moneda falsa en las bóvedas subterráneas de su fortaleza; cayó sobre el la justicia del rey Don Jaime I, fue tomado a viva fuerza y créese que incendiado o medio destruido el castillo y confiscados los bienes del criminal señor; cuanto a éste, ignórase si fue simplemente proscrito o si fue entregado al brazo del verdugo, como bastantes otros nobles y eclesiásticos de su época, culpables de igual delito.

La ira del cielo parece aplacarse algo con esta tragedia.

Trasmoz se reconcilia momentáneamente con la iglesia, y de la familia de su Señores sale un obispo; mas para no romper el extraño y tradicional enlace de Trasmoz con la brujería, aquel prelado, Miguel Ximénez de Urrea3, es un maestro en artes de magia. Bajo su retrato, en la gran sala del palacio episcopal de Tarazona, hay una inscripción en que se dice de él “que burló al ángel malo con sus mismas artes” (artis nicromantiae peritissimus, demonis artem qui etiam arte delusit.)

En sus casuchas, al pie del castillo, moran la Gasca y las Galgas4. Desciende la primera de aquella gentil Dorotea, sobrina de Mosén Gil el Limosnero5, que hace porción de siglos se hizo bruja a cambio de preseas con que triunfar en la fiesta del pueblo y confundir de envidia a sus rivales; su descendiente, la tía Casca actual, es sobrina nieta de la famosa tía casca cuya horrorosa muerte a manos de bárbaros e insensibles fanáticos describió Bécquer con tanta fuerza de colorido que no se olvidan jamás aquellas páginas después de leídas. Las Galgas son otra rama de la misma familia. Largas fueron mis conversaciones con unas y otras. La Casca, huraña y reservada, mirábame recelosa en cuanto la hablaba de hechicería, y si algo me dijo fue siempre cuidando de advertir que eran cosas que había oído a otra. Me costó trabajo convencerla para que se dejase retratar y el cliché salió malo; sin duda le hizo mal de ojo. Las Galgas, alegre de carácter la madre, bonita y retozona la hija, hablaban bromeando de untos, de piedras dotadas de virtudes sobrenaturales, de collares cabalísticos y de recetas misteriosas.

¿Practicaban? Jamás pude averiguarlo, aunque fueron muchas mis visitas a Trasmoz; pero no sólo en el pueblo sino en toda la comarca se señalaba a la Casca y a La Galga mayor como brujas notabilísimas.

No eran éstas, ni ninguna de las otras brujas célebres a quienes vi en mis excursiones por el país o de quienes oí referir hechos, mujeres poseídas, histéricas o neuróticas como las que figuraron en los procesos de la Inquisición, sobre todo en el memorable de Zugarramurdi. Ninguna parecía tener ni aun siquiera nociones vagas o transmitidas por tradición sobre las artes ocultas, ni fórmulas para conjuros y maleficios: cualquier ñánigo de Cuba10 o cualquier indio fanático de Filipinas posee mayor repertorio. El saber de nuestras brujas se reduce a la confección de ciertos untos con arreglo a recetas que heredaron de otras, casi siempre de sus madres o de sus tías, y a la aplicación de determinados objetos, igualmente heredados, y a los cuales atribuyen poderes extraordinarios para la curación de enfermedades y para torcer voluntades; son casi siempre piedras y objetos menudos raros. Por ejemplo, en un collar propiedad de una bruja célebre y dotada de virtudes maravillosas para curar el “pelo” que las mujeres suelen sufrir en los pechos cuando están criando, descubrí dos huesos de dátil tan viejos que eran sin duda seculares, una cuenta de ágata y tres fragmentos de una materia extraña que pudiera ser porcelana.

Cuanto a los untos, he aquí la receta del que emplean las convencidas y las malvadas, según confesión de la tía Catalina en su lecho de muerte. La tía Catalina era una afamadísima bruja de Santa Cruz de Moncayo, que confesaba públicamente su profesión. Arrepentida poco antes de morir, confesó que había desenterrado el cadáver de su nieto, le había abierto el cráneo y le había sacado los sesos, hecho por el cual habían sido encausados otros vecinos del pueblo. Dijo que quería lo sesos para juntarlos, en un puchero, con clara de huevo; echar sobre la mezcla el veneno que se saca de un sapo, estrujándole; cocerlo todo y romper luego el cacharro, con lo cual quedaba confeccionado el unto, muy parecido al de las brujas de Zugarramurdi.

El seso del niño representaba la inocencia y servía para coger por la inocencia; la clara de huevo era para volar; y el veneno del sapo, para hacer mal.

Así lo explicaba la tía Catalina.”

 

Wanderer. (Seudónimo de Manuel Alhama Montes)

 

 

------ NOTAS -----

 

1Roberto el Diablo se refiere a Roberto I de Normandía apodado también el Diablo, duque de los normandos, y padre de Guillermo el Conquistador. Parece ser que era un hombre de personalidad violenta y difícil.

2Se habla de "La Maldición de Trasmoz", que consistió parece ser en que en el siglo XIII, el Abad del Monasterio de Veruela, (que ya hemos dicho que está cercano al castillo de Trasmoz) descubrió entre los muros del castillo de Trasmoz una serie de evidencias de ritos paganos y aquelarre. A consecuencia de todo esto se fue creando una leyenda que dio como resultado que en 1511, el Abad del Monasterio y un séquito de monjes fueron a las puertas del Castillo de Trasmoz y clavaron en el suelo una enorme cruz de madera, que fue cubierta con un manto negro. Y desde ese momento, Trasmoz y por supuesto todos sus habitantes quedarían malditos para siempre. Desde entonces ningún ocupante de la silla de San Pedro en Roma, ha podido levantar la maldición.

3Miguel Ximénez de Urrea (s. XIII - s. XIV). Eclesiástico aragonés, perteneciente a una notable familia, que llegó a ser obispo de Tarazona. Hombre de elevada cultura, dominó los campos de la jurisprudencia, filosofía y matemáticas, destacando especialmente en esta disciplina. Entre sus obras queda constancia de ciertas constituciones y establecimientos referentes a su diócesis y algunas demostraciones matemáticas. Murió en 1317.

4D. Alfredo Orte Sánchez, escribe en la página www.rutasyleyendas.com  lo siguiente: "La más famosa quizá por ser la ultima de la que se tienen noticias fue la Tía Casca que fue despeñada por el pueblo en el año 1850 acusada de brujería."

 

5Esta Dorotea fue victima del encantamiento de otras brujas después del interés de su tío, (el párroco Mosén Gil el Limosnero), por exorcizar el lugar.