FIESTA DE LAS MOZUELAS - PELIGROS (Granada)

Una de las características fundamentales de la religiosidad popular es la experiencia personal de cada creyente asimilando una tradición comunitaria que se ha extendido por más o menos espacio en el tiempo, y que sin duda ha servido o sirve actualmente para darle sentido a su creencia.

 

 

La religiosidad popular se presenta de distintas formas, por ejemplo: celebración de un santo, juegos, tradiciones, o en este caso de Peligros basada en unos hechos históricos, que reinterpretados con algunas posibles modificaciones a través de los tiempos, y por lo mismo siendo más o menos ajustados a la pasada realidad, han servido para seguir conmemorando ese hecho importante para la fe del creyente.  

Entre el engalanamiento de la villa es costumbre colgar distintos símbolos o banderas de los edificios

El día 25 de mayo se celebra en esta población la llamada Fiesta de las Mozuelas1, fiesta de tradición religiosa totalmente, (a pesar del nombre), y que consiste en una procesión inmediatamente posterior a una celebración eucarística vespertina, en la que las jóvenes solteras y sin novio preceden al Santísimo Sacramento arrojándoles pétalos de flores, acentuándose estos lanzamientos honoríficos, en las diversas estaciones que efectúa la comitiva religiosa y política durante el transcurso de la procesión y en las breves paradas delante de los altares que, durante el día han confeccionado y preparado los vecinos. En la procesión participan también las niñas y niños que han celebrado el año en curso la Primera Comunión, vestidos con los trajes utilizados para ello. Es de destacar también que al comienzo de la procesión y en su finalización se acompaña la misma de un gran repique de campanas.

 

La tradición de la celebración procede del año 1811, y consiste en un desagravio por el expolio que los franceses hicieron en esta localidad durante su estancia en España, y durante la cual se produjo la muerte de Florentino, el hijo del sacristán, que corrió a tocar la campana de la iglesia y avisar a los vecinos de entrada de los franceses en la población, y sobre todo en el recinto sagrado de la iglesia donde profanaron el Sagrario y las Sagradas Formas.

 

1La RAE lo define como muchacho o muchacha, y también como "muchacha virgen", aunque en el caso de Peligros se refiere más en concreto a las jóvenes solteras y sin novio.

Los detalles en los altares diversos colocados en las calles son múltiples y variados

 

 

A continuación les detallo, el texto facilitado por la parroquia de Peligros y redactado por D. Santiago Morales Moreno y D. Miguel Iván Bosch Sánchez en el que se relata con todo detalle los hechos que fueron la causa y origen de esta celebración.

 

El Héroe de la Campana – Orígenes de la celebración del 25 de mayo en Peligros "Fiesta de las Mozuelas

 

Hace 207 años (1811) en nuestro país se sufría una de las Guerras Napoleónicas más duras y sangrientas, la "Guerra de la Independencia Española" (1808-1814), en donde murieron entre 300.000 – 500.000 españoles y 200.000 franceses.

 

Era la mañana del 25 de mayo de 1811 y el pueblo de Peligros se encontraba semidesierto, con la mayoría de sus habitantes, sumidos en las tareas campestres, ya que tanto las mujeres como bastantes de sus hijos, ayudaban a los jefes del clan en sus faenas. Era mediada la mañana, cuando por el camino de arriba (antiguamente llamado de Úbeda), se divisó una enorme polvareda, que sembró la alarma en los escasos vecinos del pueblo y en los que en el campo se hallaban.

La parroquia del pueblo, desde donde parte la procesión y su interior lleno de personas momentos antes de la procesión

 

Se alertaron tanto las gentes del campo, como aquellas que habían quedado en el lugar y fueron alarmándose a medida que la polvareda se acercaba, hasta el punto que se oía cercano el sonido compacto de un nutrido grupo de caballos que con sus cascos, fueron atronando la apacible y silenciosa mañana. En la casita aneja a la iglesia, vivían el campanero y sacristán y su hijo de once años. La esposa y madre, poco antes fallecida, fue la causa de que padre e hijo, hubieran de llevar a cabo las labores domésticas; por lo que esta mañana, se encontraban a la puerta de la casa, haciendo la colada a la sombra de un árbol. Desde un punto tan estratégico, fueron los primeros en percatarse del peligro que se avecinaba, al descubrir los brillos destellantes de los mosquetes1 y sables2 y ver salir por encima del polvo, los penachos de los morriones3 del invasor galo.

Con una sola mirada se comprendieron y raudos, penetraron en el templo, intentando el padre poner trancas a la puerta, con bancos y sillas, mientras Florentino, que así era el nombre del muchacho, se encaramó a lo alto del campanario, subiendo de tres en tres las escaleras, para tocar a rebato4 y llamar a los lugareños en defensa del pueblo. Estando ellos en tan angustioso trabajo, los invasores, ya entrados en el pueblo, se dirigieron a la iglesia, que comenzaba a llamar a sus fieles, por medio de aquella campana, la que mejor podía voltear aquel niño, que no podía hacer girar aquellas más grandes y de sonido más grave y majestuoso.

Al encontrarse la turba gabacha con la resistencia que la puerta ofrecía, aunaron esfuerzos y a empujones acompasados, consiguieron abrirla de par en par, hiriendo al sacristán que fue apartado y tirado entre las maderas de los enseres con que había resistido; mientras, allá en la torre, el sonido cristalino que el zagal, exhausto, conseguía sacar a la campana, iba atrayendo a las gentes, desde todos los puntos, mientras, los saqueadores registraban el Sagrado reciento, profanando el Sagrario y esparciendo las Sagradas Formas por el suelo.

Viendo el escaso valor que guardaba en su interior, decidieron retirarse, al ver que la iglesia estaba siendo rodeada de gentes armadas con enseres y utensilios rudimentarios. En esto, uno de los soldados, observó que el sonido de la campana, seguía escuchándose incesante, decidiendo subir al campanario.

Subió veloz, y cuando tras subir el segundo cuerpo de la torre, dio vista desde la escalera al joven tañedor, apuntó su mosquete a la espalda de éste, disparándole a quemarropa e hiriémdole mortalmente, mas Florentino, notando tan solo el golpe del escopetazo, siguió volteando la campana, cada vez con más lentitud, hasta que desangrado, quedó enganchado del yugo6, por su brazo derecho. Huido, el invasor, fueron penetrando en la iglesia, aquellos vecinos que les habían incordiado, viendo con horror, como el cuerpo sin vida del zagal, yacía abrazado a la campana, mientras esta, atenazándole, parecía querer agradecerle, el haberle sacado las más vibrantes y sonoras campanadas; aquellas que durante largos minutos, inundaron de angustia toda la campiña. A la entrada del templo, el padre, dejaba de existir, sin saber de la hazaña de su hijo.

Poco más de un año hacía desde que ocurrieron los hechos, cuando expulsados los invasores, fue nombrado gobernador de Granada D. José María Virués, quien enterado de los hechos, mandó se rindieran honores de guerra a los dos héroes. Los cuerpos de ambos que habían sido enterrados en el pequeño cementerio anejo a la iglesia, recibieron un emotivo homenaje de las autoridades de la capital, quienes dispusieron que aquella campana, que desde hacía más de un año, no había sido, tañida, reposara en la tumba de quien había muerto abrazado a ella en defensa de su patria.

1Mosquete. Arma de fuego antigua, parecida al fusil, pero mucho más larga y de mayor calibre, que se cargaba por la boca y se disparaba apoyada sobre una horquilla.

2Arma blanca parecida a la espada, pero con la hoja algo curvada y afilada solo por un lado.

3Penacho. Mechón de plumas que se ponen como adorno en cascos y morriones, en el tocado de las mujeres, en la cabeza de las caballerías engalanadas, etc.

 

4Tocar a rebato es dar la señal de alarma ante cualquier peligro.

La procesión de este año 2018, presidida por el Santísimo Sacramento, portado por el párroco de Peligros D. Antonio García Ángulo, acompañado por las autoridades civiles y militares, las "mozuelas", los niños que han hecho la Primera Comunión, y la banda de música de Guadahortuna.

 

 

 Todos los años en la efemérides del suceso, la iglesia del pueblo, celebraba un acto de desagravio, por el expolio, el destrozo y la matanza ocurrida en su interior. Más siempre, éste homenaje era un emotivo recuerdo para un valiente chiquillo, que en su desesperado esfuerzo por defender a su pueblo, quedó sin vida, suspendido de su lugar más alto.

El hueco del campanario, jamás lo ocupó campana alguna, porque muy cerca de la torre, reposaba aquella otra que dejó su campanil, para reposar al lado de aquel, que llegó a sacar de ella las mejores notas, quedando en su postrer intento, abrazado a ella. Desde hace más de dos siglos, enterrados bajo los muros de las edificaciones contiguas, permanecen en eterno abrazo, cual si dos amantes se tratara; amantes que solo tuvieron unos instantes de mutua posesión; aquellos que precedieron a su postrer abrazo, cuando ambos, encumbrados en lo más alto, quedaron callados para siempre.

La procesión se celebra en nuestra villa desde el 25 de mayo de 1815, tras el arreglo y reposición de los destrozos en la iglesia que habían provocado aquellos hechos y el mandato del papa Pio VII del 26 de abril de 1815, mandado a la Archidiócesis de Granada.

"Habiendo llegado a Roma un exorto de súplica de la Iglesia de Cristo en la Archidiócesis de Granada en España, que una de sus más pequeñas parroquias ha sufrido en las almas de sus feligresía un doloroso Agravio a nuestro Señor que oculto en el Sagrario fue profanado por las tropas de Napoleón en la Terrible Guerra de la Independencia. Manifestado el dolor sentido por las almas cristianas del Lugar de Peligros parroquia consagrada al Bienaventurado San Ildefonso me compadezco y me uno a ese profundo dolor por tan vil ultraje al Cuerpo de Cristo siendo el centro de toda inspiración para todo cristiano. Espero y deseo por lo que mando a este pueblo celebrar y festejar por siempre jamás al Señor en la Eucaristía expuesto en el Santísimo Sacramento cada año en 25 de mayo como acto de Desagravio a su Divina Majestad y que hagan fiesta de guardar, confesar y comulgar ese día concediendo plenaria indulgencia a cuantos reparen el corazón de Cristo por tantas ofensas hacia Dios vivo y verdadero"

 

 

El papa Pio VII, que fue papa desde el 14 de mayo de 1800 hasta su muerte el 20 de agosto de 1823, en un grabado del siglo XIX.

 

 Ese año el arzobispo de Granada fue quien portó al Santísimo con una pompa inigualable y el pueblo brilló como jamás se había visto, dando tanto fervor y amor a la eucaristía que hasta hoy sigue ese germen.

Esta celebración se le conoce como "Fiesta de las Mozuelas"

 

                                                              Francisco Pelegrina