GARFIELD, JAMES A.

JAMES A. GARFIELD
JAMES A. GARFIELD

James Abram Garfield (1831-1881) fue el 20.º presidente de USA. Se convirtió en el segundo presidente que murió asesinado en los Estados Unidos, -el presidente Lincoln había sufrido la misma fatalidad estando en el cargo-. Su presidencia es la segunda más corta en la historia de Estados Unidos tras la de William Henry Harrison. 

Publicado en La Ilustración Española el 8 de julio de 1881.

 

Murió en la casa de LONG-BRANCH, el 19 de septiembre de 1881.

 

El 2 de julio de 1881, en la estación de tren de Washington, el abogado Charles Jules Guiteau, un buscador de cargos y prebendas, desengañado por la firmeza de James Garfield, quien no le había concedido un puesto consular que había solicitado, disparó contra el presidente dos balas que no llegaron a herir ningún órgano vital.

Herido, Garfield permaneció acostado en la Casa Blanca durante 70 días. Los médicos, con el pretexto de encontrar una de las balas fueron transformando una herida de unos milímetros en una herida grave. Alexander Graham Bell intentó sin éxito encontrar la bala con un detector de metales que había improvisado él mismo para la ocasión, pero la cama donde estaba recostado era de metal y eso imposibilitó el hallazgo. El 6 de septiembre Garfield fue llevado a la costa de New Jersey. Por unos días parecía haberse recuperado, pero el 19 del mismo mes falleció por culpa de la infección y de la hemorragia interna que le causaron los médicos.

 

Tomado de Wikipedia.

 

FOTOGRAFÍAS DE LA CASA DONDE MURIÓ JAMES A. GARFIELD, Y PRISIÓN DE WASHINGTON

INTENTO DE ASESINATO DE CHARLES GUITEAU, ASESINO A SU VEZ DE JAMES A. GARFIELD, PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

 

 

La historia de los Estados Unidos de América, está colmada de pequeñas historias que para unos engrandecen la misma, y para otros son la realidad pura y dura.

 

El día 02 de julio de 1881, Charles Julius Guiteau, disparó sobre el presidente de los Estados Unidos de América, James A Garfield que había sido elegido para el puesto el 4 de marzo anterior. El hecho se produjo en la estación de tren de Baltimore y Potomac.

 

Y os preguntaréis cual fue el motivo. Pues muy simple, que Guiteau, había ayudado durante la campaña electoral a James A. Garfield, y cuando éste llegó a presidente no le gratificó con algún puesto político de la importancia que el esperaba. La cuestión es que le disparó, pero el presidente electo estuvo en cama unos 70 días hasta que murió el 19 de septiembre de 1881.

 

Bien, pues en noviembre de ese año 1881, comienza el juicio al señor Guiteau por el asesinato del presidente, con toda la parafernalia que el caso requería, como podéis ver en la ilustración del juicio que acompaño. Recojo lo que dijo una revista de la época:

 

"sin duda para desempeñar mejor su papel de loco, ya que su abogado Mr. Scoville funda en la locura la defensa del criminal, empezó a alardear de humorísticos y a veces insolentes arrebatos, gesticulando, gritando, apostrofando a todo el mundo, al tribunal, a los consejeros, al jurado y al mismo público, a duras penas contenido por los guardias y "policemens" y siempre dispuesto a una explosión de fatal desenlace para el reo."

 

Entre tira y afloja, como los muchos juicios que hemos visto en el cine, y...

 

"Terminada la audiencia, el reo fué conducido al coche celular entre el insultante y amenazador vocerío del populacho, que llenaba los alrededores de la "Court-House", y el carruaje partió al trote largo del brioso tronco que de él tiraba, llevando en el pescante al cochero y un "policemen", y otro de estos en la trasera, sin escolta de policía de a caballo, como en las primeras audiencias."

 

Ciertamente había por allí un tal William Jones, de la aldea de Bladensburg, a dos millas de la capital, que por lo que sea no le cayo bien el tal Guiteau, y cuando salió de la audiencia el preso en su "coche de caballos", que diríamos hoy:

 

"Desde el palacio de justicia fué seguido por un jinete, que miraba con atención á través de la rejillas posterior del carruaje, y sin duda habiendo visto lo que ver anhelaba, el sitio donde se había sentado Guiteau, picó espuelas, pasó rápidamente por el lado izquierdo del coche, y disparó sobre él un pistoletazo, huyendo en seguida al galope."

 

 

El tal William Jones, (al que no le caía nada bien Guiteau), fue detenido pronto por la policía, pero como solamente le había herido en un brazo al asesino del presidente, pues fué puesto en libertad, pagando eso sí una fianza de 5.000 "dollars".

 

Con posterioridad el asesino fue condenado a la horca y murió el 30 de junio de 1882, bajo la presión de la misma.

 

Este relato no es una novela histórica, ni nada inventado. Si hay algún error es culpa mía (casi seguro), pero la historia es totalmente verídica que diría el siempre maestro Paco Gandía.

 

 

Francisco Pelegrina