TREVÉLEZ

   “El más oriental de los pueblos que forman parte de la Alpujarra ata, el de mayor altitud, es Trevélez. Asentado en la vertiente más próxima al Mulhacén, se acerca más que ninguno a la Alcazaba, la tercera altitud de la Sierra, así como Capileira lo está más del Veleta, que es la segunda. También Vacares, tan conocido por su cerro y por la laguna, se halla más cerda de Trevélez que los demás pueblos de la Alpujarra. Su altitud es la de 1.560 m., quizá la superior entre las poblaciones españolas. Su vecindario consta de 1.249 habitantes, según el último censo, uy pocos más que Capileira, su rival en altitud.

   El horizonte de este pueblo es reducido. Ciérralo pronto por lo alto las lomas, por el Oeste y un tanto al Sur lo limita una sierra frontera á la del pueblo y separada de éste por el río Trevélez, a cuya margen izquierda se extiende. Redúcelo también la ladera de Río Chico, por la que entra el camino de Pitres. Sólo por la parte baja de la población, próxima al cauce del río principal, sirve éste como de boquete por donde la vista puede extenderse, encajonada entre las lejanas vertientes de la cuenca de aquél, hasta detenerse en una Serra corta de través el horizonte. Es Sierra Lújar, un poco más allá de Órjiva.

   Las dos corrientes, que rodean las inmediaciones del pueblo, la menor más inmediata, con sus aguas que saltan bajando, el rumo que ambas esparcen, el manchón de nieve en lo alto, la disposición de las laderas de Río Chico, que si limita el horizonte, facilita la contemplación a poca distancia desde las terrazas del caserío, la frondosidad, en ninguna parte tan completa de aquellos bosques de nogales y castaños, bajo cuyas copas pasa el camino de Pitres, solo en Trevélez se encuentra. Fuera su paisaje el propio de las provincias cantábricas, si la aridez de la margen izquierda del Trevélez, la Sierra que las forma, su vegetación seca, leñosa, las raras encinas que alguna vez alteran la monotonía del suelo sin vegetación, con sus copas redondeadas de color negro, y sobre todo, el cielo puro, luminoso, con el caserío con terrados, no nos persuadiese de que estamos en la parte más meridional de la Península. Trevélez parece visto de frente, ha dicho el autor de las vistas fotográficas, que representadas por otro procedimiento ilustran estas páginas, un pueblo oriental trasladado a los campos del Norte.”[1]



[1] SOLER Y PÉREZ, Leopoldo. Sierra Nevada, Las Alpujarras y Guadix. Madrid, Imprenta del Cuerpo de Artillería, 1903, pág. 59-61.