JUDIT Y HOLOFERNES

JUDIT Y HOLOFERNES -Dibujo de Gustave Doré, realizado en 1865 para la Sagrada Biblia ilustrada  por el y publicada en Francia
JUDIT Y HOLOFERNES -Dibujo de Gustave Doré, realizado en 1865 para la Sagrada Biblia ilustrada por el y publicada en Francia

 

JUDIT Y HOLOFERNES - NARRACIÓN BÍBLICA

 

Textos bíblicos en Judit (Jdt), libro bíblico que forma parte de

los libros de Narraciones del Antiguo Testamento.1

 

 

NABUCODONOSOR II. Rey de Babilonia

 

Este rey, conocido como Nabucodonosor II nació en el año 630 a.C. y murió en 562 a.C., por lo tanto vivió 68 años. Quiero recordar que Babilonia os suena a todos por las ruinas encontradas de aquella época: La puerta de Ishtar, Los Jardines colgantes, y alguna cosilla más.

En una de sus actuaciones militares de Nabucodonosor, que se narran en el libro de Judit, sitúa a ésta acabando con Holofernes, que era el jefe militar de su ejércitos, o sea, el que le seguía del poder y dirección de sus ejércitos.

Os pongo a continuación el texto bíblico en el que, Nabucodonosor encarga a Holofernes que ataque "a todo el occidente", dentro del cual se encontraba Israel.

 

"Así dice el emperador, dueño de toda la tierra: Cuando salgas de mi presencia, toma contigo hombres de probado valor, hasta ciento veinte mil de infantería y un fuerte contingente de caballería, doce mil jinetes, y ataca a todo occidente, porque no hicieron caso a mi embajada. Conminalos a poner a mi disposición la tierra y el agua, porque voy a salir irritado contra ellos para cubrir el suelo con los pies de mis soldados; se los entregaré al pillaje, sus heridos llenarán las hondonadas, torrentes y ríos, desbordarán de cadáveres, llevaré sus cautivos hasta el confín del mundo. Ve por delante a conquistarme sus territorios. Si se te entregan, reservamelos para el castigo. No tengas miramiento con los rebeldes; entrégalos a la matanza y al saqueo en toda tierra que conquistes. ¡Por mi vida y mi Imperio! Lo he dicho y lo cumpliré. No quebrantes una sola de las órdenes de tu señor. Ejecútalas exactamente como te he ordenado. ¡Cúmplelas sin tardanza!" (Jdt 2, 5-12)

 

HOLOFERNES, General

 

Después de estas tajantes órdenes a su jefe militar Holofernes, éste se dispone a cumplir las mismas, pues se ve que no estaba la cuestión como para contradecir al "gran jefe".

 

"Holofernes salió de la presencia de su señor, convocó a todos los jefes, generales y oficiales del ejército asirio y, tal como se lo había mandado su señor, seleccionó para la guerra un contingente de ciento veinte mil hombres y doce mil arqueros a caballo, y los organizó para la campaña. Requisó una cantidad enorme de camellos, asnos y mulos para el bagaje, e innumerables ovejas, bueyes y cabras para el avituallamiento, provisiones abundantes para cada soldado y gran cantidad de oro y plata del palacio real." (Jdt 2, 14-18)

 

Después de esto y según se relata en el relato de Judit 2 y 3, Holofernes avanzó desde Nínive conquistando lugares o ciudades (Put y Lidia, Cilicia, Damasco, Sidón, Tiro, Aco y Yamnia), y cuando los israelitas de Judea se enteraron de que la agresión de Nabucodonosor les llegaría en cualquier momento, empezaron a protegerse, viendo que pronto llegaría Holofernes a sus fronteras.

 

"Mandaron aviso por todo el territorio de Samaría; Coná, Bejorón, Belmain, Jericó, Joba, Asora y el valle de Salén. Ocuparon las cumbres de los montes más altos, fortificaron las aldeas de aquella sierra e hicieron acopio de provisiones con vistas a la guerra, pues hacía poco que habían terminado la recolección." (Jdt 4, 4-5)

 

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1Para las citas bíblicas se ha utilizado: NUEVA BIBLIA ESPAÑOLA. Traducción de los textos originales dirigida por Luis Alonso Schökel, profesor del Instituto Bíblico de Roma y Juan Mateos, profesor del Instituto Oriental de Roma. Madrid, Ediciones Cristiandad, 5ª reimpresión, septiembre 1993.

Detalle de una ilustración de Gustave Doré
Detalle de una ilustración de Gustave Doré

A oídos de Holofernes llegaron rumores de la preparación para la guerra de los israelitas, y fue informándose de quienes eran, y pregunto al jefe de los amonitas Ajior, que le dijo entre otras, estas palabras:

 

"Esta gente desciende de los caldeos. Al principio estuvieron en Mesopotamia, por no querer seguir a los dioses de sus antepasados, que residían en Caldea. Abandonaron la religión de sus padres y adoraron al Dios del cielo, al que ellos reconocían por Dios; pero los caldeos los expulsaron de la presencia de sus dioses y tuvieron que huir a Mesopotamia. Allí residieron mucho tiempo; pero su Dios les mandó salir de allí y marchar al país de Canaán, donde se establecieron, y abundaron en oro, plata y muchísimo ganado." (Jdt 5, 6-9)

 

"... Mientras no pecaron contra su Dios, prosperaron, porque estaba con ellos un Dios que odia la injusticia. Pero cuando se apartaron del camino que les había señalado, fueron destrozados con muchas guerras y deportados a un país extranjero; el templo de su Dios fue arrasado, y sus ciudades, conquistadas por el enemigo. Pero ahora se han convertido a su Dios; han vuelto de la dispersión, han ocupado Jerusalén, donde está su templo, y repoblado la sierra, que había quedado desierta. Así que alteza, si esa gente se ha desviado pecando contra su Dios, comprobemos esa caída y subamos a luchar contra ellos. Pero si no han pecado, déjalos, no sea que su Dios y Señor los proteja y quedemos mal ante todo el mundo." (Jdt 5, 17-21)

 

Holofernes le enfado tanto la declaración de Ajior que lo amenaza con la muerte y con entregarlo a los israelitas, cosa que hace dejándoselo atado y al alcance de ellos que lo liberaron y condujeron ante los jefes de la ciudad de Betulia a los que relató en detalle el enfurecimiento de Holofernes y la idea de acabar con ellos que tenía. Y el resultado no se hizo esperar.

 

"Al día siguiente Holofernes ordenó a su ejército y a las tropas aliadas que levantaran el campamento y avanzaran hacia Betulia, ocuparan los puertos de la sierra y atacaran a los israelitas. Aquel mismo día todos los soldados emprendieron el avance. El ejército contaba ciento setenta mil soldados de infantería y doce mil jinetes, además de los de intendencia y la enorme muchedumbre de a pie mezclada a ellos. Formaron en orden de batalla en el valle cercano a Betulia, junto a la fuente, desplegándose a lo ancho en dirección de Dotán, hasta Belmaín, y a lo largo desde Betulia hasta Ciamón, frente a Esdrelón." (Jdt 7, 1-3)

 

 

 Como dice el libro de Judit, Holofernes sitió la ciudad de Betulia, les cortó el agua de la ciudad ocupando sus fuentes y manantiales. La población empezó a flaquear y se volvió contra su jefe Ozías, quien les propuso aguantar otros cinco días y a confiar en Dios para esperar una solución, y de no haberla que se entregarían a las tropas sitiadoras de los asirios.

J U D I T

 

En capítulo 8 de la narración bíblica aparece Judit, hija de Merarí, que por su descendencia relatada en detalle se sabe que es israelita. Judit había enviudado de Manasés, porque este murió de una insolación mientras segaba, aunque desde el fallecimiento habían transcurrido ya tres años y cuatro meses.

Esta Judit se ve que era valiente y cuando le enteraron de la situación envió a su ama de llaves a llamar a Cabris y Carmis, concejales de la ciudad y cuando se presentaron a ella, les dijo que no le parecía bien estarse cruzados de brazos y esperar casi un milagro de su Dios y que si este no lo hacía según ellos esperaban, entregarse... Propuso dejar a Dios tranquilo y confiar en el, pero sobre todo no cruzarse de brazos y sentarse a esperar. Hablando con le jefe Ozías y con los demás jefes les dijo:

 

"Judit les dijo:

- Escuchadme. Voy a hacer una cosa que se comentará de generación en generación entre la gente de nuestra raza. Esta noche os ponéis junto a las puertas. Yo saldré con mi ama de llaves, y en el plazo señalado para entregar la ciudad al enemigo, el Señor socorrerá a Israel por mi medio. Pero no intentéis averiguar lo que voy a hacer, porque no os lo diré hasta que lo cumpla.

Ozías y los jefes le dijeron:

- Vete en paz. Que Dios te guíe para que puedas vengarte de nuestro enemigo.

Luego salieron de la habitación y cada uno se fue a su puesto." (Jdt 8, 32-36)

 

Antes de comenzar su plan en favor de su pueblo, Judit estuvo rezando al Señor, y acabó la oración con estas palabras:

 

"Sí, sí, Dios de mi padre,

Dios de la heredad de Israel, dueño de cielo y tierra,

creador de las aguas, rey de toda la creación,

escucha mi súplica

y concédeme hablar seductoramente

para herir de muerte a los que han planeado

una venganza cruel contra tus fieles,

tu santa morada, el monte Sión

y la casa posesión de tus hijos.

Haz que todo tu pueblo y todas las tribus

vean y conozcan que tú eres el único Dios,

Dios de toda fuerza y de todo poder,

y que no hay nadie que proteja a la raza israelita fuera de ti". (Jdt 9, 12-14)

 

Tal y como tenía planeado Judit empezó a ejecutar su plan que en síntesis se puede decir que consistía en seducir con su belleza al militar y... ¡bueno! Creo que no debo adelantar acontecimientos y que es mejor que sean las palabras del relato las que hablen:

 

"Cuando Judit terminó de suplicar al Dios de Israel, cuando acabó sus rezos, se puso en pie, llamó al ama de llaves y bajó a la casa, en la que pasaba los sábados y días de fiesta; se despojó del sayal, se quitó el vestido de luto, se baño, se ungió con un perfume intenso, se peinó, se puso una diadema y se vistió la ropa de fiesta que se ponía en vida de su marido, Manasés; se calzó las andalias, se puso los collares, las ajorcas, los anillos, los pendientes y todas sus joyas. Quedó bellísima, capaz de seducir a los hombres que la viesen. Luego entregó a su ama de llaves un odre de vino y una aceitera; llenó las alforjas con galletas, un pan de frutas secas y panes puros; empaquetó las provisiones y se las dio al ama." (Jdt 10, 1-5)

 

Con la aprobación de los concejales y de el jefe Ozías, le abrieron las puertas de Betulia, deseándole que todo saliera bien. Ella siguió en busca de los ejércitos enemigos, y al verla los soldados quedándose pasmados con tanta belleza, le hicieron caso a ella y le escoltaron hasta su jefe Holofernes, que igualmente que los demás quedó extasiado al contemplar tanta hermosura y belleza.

 

 

"Cuando Judit estuvo frente a Holofernes y sus oficiales, todos quedaron pasmados ante aquel rostro tan hermoso. Ella se postró ante él, rostro en tierra; pero los esclavos la levantaron." (Jdt 10, 23)

Detalle de uno de los grabados de Gustave Doré para la Biblia de 1865
Detalle de uno de los grabados de Gustave Doré para la Biblia de 1865

 

 

 "Holofernes le dijo:

- Ánimo mujer, no tengas miedo; yo no he hecho nunca daño a nadie que quiera servir a Nabucodonosor, rey del mundo entero. Incluso si tu gente de la sierra no me hubiese despreciado yo no blandiría mi lanza contra ellos. Pero ellos se lo han buscado. Bien dime por qué te has escapado y te pasas a nosotros. Viniendo has salvado la vida. Ánimo, no correrás peligro ni esta noche ni después." (Jdt 11, 1-3)

 

Poco a poco Judit se fue ganando la confianza del militar y a los cuatro días del plazo prefijado llegó el momento de realizar el plan previsto por ella.

 

"El cuarto día, Holofernes ofreció un banquete exclusivamente para su personal de servicio, sin invitar a ningún oficial, y dijo al eunuco Bagoas, que era su mayordomo:

- Vete a ver si convences a esa hebrea que tienes a tu cargo para que venga a comer y beber con nosotros. Porque sería una vergüenza no aprovechar la ocasión de acostarme con esa mujer. Si no me la gano se va a reír de mí." (Jdt 12, 10-12)

"Judit entró y se sentó. Al verla, Holofernes se turbó, y le agitó la pasión con un deseo violento de unirse a ella (desde la primera vez que la vio esperaba la ocasión de seducirla), y le dijo:

- Anda, bebe; alégrate con nosotros.

Judit respondió:

- Claro que beberé, señor. Hoy es el día más grande de toda mi vida.

Y comió y bebió ante Holofernes, tomando de lo que le había preparado su doncella.

Holofernes, entusiasmado con ella, bebió muchísimo, como no había bebido en toda su vida." (Jdt 12, 16-20)

 

"Cuando salieron todos, sin que quedara en la alcoba nadie, ni chico ni grande, Judit, de pie junto al lecho de Holofernes, oró interiormente:

 

"Señor, Dios todopoderoso,

mira ahora benévolo lo que voy a hacer

para exaltación de Jerusalén.

Ha llegado el momento de ayudar a tu heredad

y de cumplir mi plan, hiriendo al enemigo

que se ha levantado contra nosotros".

 

Avanzó hacia la columna del lecho, que quedaba junto a la cabeza de Holofernes, descolgó el alfanje y, acercándose al lecho, agarró la melena de Holofernes y oró:

 

- ¡Dame fuerza ahora, Señor, Dios de Israel!

Le asestó dos golpes en el cuello con todas sus fuerzas, y le cortó la cabeza.

Luego, haciendo rodar el cuerpo de Holofernes, lo tiró del lecho y arrancó el dosel de las columnas. Poco después salió, entregó a su ama de llaves la cabeza de Holofernes y el ama la metió en la alforja de la comida. Luego salieron las dos juntas para orar, como acostumbraban. Atravesaron el campamento, rodearon el barranco, subieron la pendiente de Betulia y llegaron a las puertas de la ciudad." (Jdt 13, 4-10)

Otra ilustración de Gustave Doré para la edición de la Biblia de 1865
Otra ilustración de Gustave Doré para la edición de la Biblia de 1865

Después de esta heroicidad, Judit fue recibida por su pueblo y junto con el rezaron a su Dios por haber dado muerte al enemigo. Ella recibió la bendición de Ozías y todos oraron al dios que les había favorecido. Ella relató a todos lo que había sucedido y todos echaron vivas "llenando la ciudad de gritos de júbilo".

 

También el relato bíblico nos habla de la reacción de los vencidos, al descubrir a su jefe militar "tirado en el suelo y descabezado".

 

" - ¡Los esclavos nos han traicionado! Una sola mujer hebrea ha deshonrado a la casa del rey Nabucodonosor. ¡Ahí está Holofernes, tirado en el suelo y descabezado!

Al oírlo, los oficiales asirios se rasgaron los mantos, completamente perturbados. Sus gritos y alaridos resonaron por todo el campamento." (Jdt 14, 18-19)

"Cuando lo oyeron los soldados que estaban en las tiendas, quedaron espantados ante o ocurrido. Les entró el pánico, y sin esperar uno al otro, huyeron todos por los caminos de la llanura y de la sierra, en una desbandada general." (Jdt 15, 1-2)

 

Los judíos aprovecharon el pánico para correrlos y acabarlos de alejar, y posteriormente el sumo Sacerdote Joaquín y el Senado israelita de Jerusalén, se unió para alabar a la heroína, a lo que ella responde con un himno de alabanza a Dios.

 

Por último el relato bíblico finaliza con la siguiente conclusión:

 

"Judit consagró al Señor todo el ajuar de la tienda de Holofernes, regalo del pueblo, y el dosel que ella había quitado de la tienda.

Durante tres meses toda la gente estuvo de fiestas ante el templo de Jerusalén, y Judit se quedó con ello. Pasado ese tiempo, cada cual emprendió la marcha hacia su heredad. Judit volvió a Betulia y siguió administrando su casa. Fue muy célebre en su tiempo por todo el país. Tuvo muchos pretendientes, pero no volvió a casarse desde que su marido, Manasés, murió y fue a reunirse con los suyos. La fama de Judit fue en aumento. Vivió en casa de su marido hasta la edad de ciento cinco años. Dejó libre a su ama de llaves. Murió en Betulia, la enterraron en la sepultura de su marido, Manasés, y los israelitas hicieron duelo siete días. Antes de morir, Judit repartió sus bienes entre los parientes de su marido, Manasés, y entre sus propios parientes.

En su tiempo, y después, durante muchos años, nadie volvió a molestar a los israelitas." (Jdt 16, 19-25)

 

Francisco Pelegrina

 

 

Detalle de una ilustración de Gustave Doré
Detalle de una ilustración de Gustave Doré