EL QUIJOTE. CAPÍTULO II

"...subió sobre Rocinante, pues a su mal compuesta celada, embrazó su adarga, tomó su lanza, y por la puerta falsa de un corral salió al campo con grandísimo contento..." Cap. II

"...pero era materia de grande risa verle comer, porque como tenía puesta la celada y alzada la visera, no podía poner nada en la boca con sus manos si otro no se lo daba y ponía, y asi una de aquellas señoras servía deste menester; mas al darle de beber no fue posible, ni lo fuera si el ventero no haradara una caña, y puesto el un cabo en la boca, por el otro le iba echando el vino". Cap. II