EL QUIJOTE - CAPÍTULO XI

 

 

"Después que Don Quijote hubo bien satisfecho su estómago tomó un paño de bellotas en la mano, y mirándolas atentamente soltó la voz á semejantes razones: "¡Dichosa edad y siglos dichosos aquellos á quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ello el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío!". Cap. XI