LA LEYENDA DE LA PEÑA DE LOS ENAMORADOS

 

DETALLE DE LA FOTOGRAFÍA

 

Autor: SERAFÍN MARTÍNEZ DEL RINCÓN Y TRIVES(1840-1892)

Obra: LA PEÑA DE LOS ENAMORADOS

 

Pintor español, nacido en Palencia. Después de conseguir varios premios. En 1881

hizo su obra más famosa, basada en la leyenda malagueña de la

Peña de los Enamorados, cuadro adquirido en su momento

por el Ayuntamiento de Málaga.

 



La Peña de los Enamorados es un peñón calizo situado entre las poblaciones de Antequera y Archidona (ambas poblaciones en la provincia de Málaga) con una altitud de 874 metros situado en las proximidades de la autovía A-92 y a la antigua N-342. Junto a la base de la peña pasa el río Guadalhorce.

 

Desde la lejanía vemos como la roca da la impresión de ser una cara mirando al cielo, de una mujer tumbada, otras personas ven en las rocas la cara de un indio.

 

 

En primer lugar hay que decir que en homenaje a los protagonistas de la leyenda en la cúspide de la roca que mencionamos existe una estatua de dos jóvenes abrazados.

La Peña de los Enamorados vista desde Antequera -Fotografía Francisco Pelegrina
La Peña de los Enamorados vista desde Antequera -Fotografía Francisco Pelegrina

LA LEYENDA

La leyenda nos habla de una batalla que los musulmanes ganaron a los cristianos cuando Antequera era frontera entre la zona cristiana y el Reino de Granada, (todavía en manos musulmanas) y durante la cual apresaron al que parecía ser el joven comandante de las tropas cristianas.

 

El joven llamado Tello, fue enviado preso a las mazmorras de la Alcazaba, en donde la hija del caudillo musulmán que se llamaba Tagzona, y era natural de la vecina población de Archidona, movida por su curiosidad se acercó a las celdas y pudo ver al joven cristiano, que nada más contemplarlo llenó el corazón de la joven con su atractiva figura. El flechazo de ambos fue mutuo, y movidos los corazones por el amor naciente decidieron abandonarlo todo y escaparse juntos, aun siendo conscientes de que al ser el cristiano y ella mora la relación no la permitirían las familias. .

 

Ella facilitó los medios para escapar de la celda y no tardaron en fugarse los dos en dirección a la Peña de los Enamorados.

 

Pensaron que encontrarían escondite en alguna cueva, pero perseguidos de cerca por los guerreros al mando del padre de ella el rey musulmán, fueron acorralados en la cima de la peña, y cercados rápidamente comprendieron que no tendrían escapatoria.

 

Tal era el amor que los unía a Tagzona y Tello, que al verse cercados sobre el precipicio del pico, no dudaron en abrazarse y dejarse caer al vacío.

 

Tan dolorosa fue la muerte de los dos jóvenes, para ambas familias, que no dudaron en cesar las hostilidades y prometerse que desde aquel momento harían todo lo posible por vivir en paz.

 

En el filo de la peña se ha colocado una estatua de piedra de los dos jóvenes abrazados, inclinados hacia el precipicio por donde perdieron la vida. Algunos lugareños relatan que cuando la luz del día escasea y el sol se pierde sobre el ocaso, sus últimos rayos relucen de un color rojo fuerte sobre las figuras, que recuerda la sangre derramada de los dos jóvenes.

 

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Nota: Como se puede ver en las fotografías, La Peña de los Enamorados no sólo es famosa por la leyenda que he descrito, sino que también se le conoce por su parecido con la cabeza de un indio, parecido al rostro yacente que representa la montaña.

 

 

Esta leyenda está basada en la obra del poeta antequerano Juan de Vilches que contó la leyenda en su obra De rupe duorum amantium apud Antiquariam sita. Publicada en Sevilla en 1544.

La Peña de los Enamorados, vista desde la Colegiata de Santa María la Mayor en Antequera. Fotografía de Francisco Pelegrina
La Peña de los Enamorados, vista desde la Colegiata de Santa María la Mayor en Antequera. Fotografía de Francisco Pelegrina