ROMANCE DE LARGA DURACIÓN

 

Paseábase Manolo
por la ciudad de Granada
desde la puerta del paro
hasta el sofá de su casa.
¡Sueño mi plaza!

Soplos le fueron venidos
que una plaza se ofertaba.
Pensó que en Diputación,
o puede ser en la Alhambra.
¡Oigo mi plaza!

Presto cogió su teléfono
y a su mujer la llamara:
Marina ¡llama a tu primo!
que ya se oferta la plaza.
¡Huelo mi plaza!

Mientras rejuntó papeles
y las fotocopias varias.
Fatan dos días, y tengo
corriendo que presentarlas.
¡Siento mi plaza!

¡Prométele una comida!,
la bici y la Candelaria,
el Corpus y día la Cruz,
y dile que gana el Barça,
aunque tengamos que verle
otra vez su falsa cara
¡Gano mi plaza!

Y así fue como Manolo
volvió a soñar con la plaza.
Día y noche, noche y día
y todas las madrugadas.
¡Palpo mi plaza!

Rejuntó to los papeles
y el examen superara,
pero se quedó el segundo
y siempre la misma gracia:
que si le faltaba un punto,
por no haber tenido prácticas.
Y de nuevo sin remedio,
la plaza se le volaba.
¡Ay de mi plaza!

Así fue como Manolo,
volvió al sofá de su casa.
Y sin que lo vea Marina,
por las noches suspirara,
debiéndole aún al primo
dos fiestas y una jarana.
¡Ya si se voló mi plaza!


                                                  Francisco Pelegrina López