DEL RÍO NACIMIENTO AL RÍO ANDARAX

ALBOLODUY, SANTA CRUZ DE MARCHENA, ALSODUX, ALHABÍA, TERQUE, BENTARIQUE, ILLAR

Río Nacimiento bajando hacia Alboloduy
Río Nacimiento bajando hacia Alboloduy

“He andado muchos caminos

he abierto muchas veredas...”

 

Inimitable Machado, aunque sí, recordable por siempre. Así el otro día,  hemos caminado por viñas y olivos, secanos y el verde de los primeros pánpanos del mes de Mayo, carretera comarcal Al-451, bajamos desde Gérgal al comienzo la ruta casi llana y a continuación bajada hacia el valle del río Nacimiento, primero angosto y pendiente, y ya en Alboloduy ensanchado generosamente, y regalando sus fructíferas orillas a la mano del hombre; donando su deliciosa agua, preñando de vida toda su ribera y manteniendo las onduladas montañas retenidas y respetuosas con su lecho. Hemos llegado a esta villa, visitado la Iglesia, en donde estaban descargando ropa recogida, para repartir a los pobres. ¡Así están las cosas! Después la fuente, manantial vivo de caños robustos. Precioso pueblo en el llano cauce del río, y adosado a la escarpada montaña, abrazando la luz de levante.

 

 

Iglesia de Alboloduy

 

Dichoso también río Nacimiento, que dejándote caer entre las bolinas y esparteras, cuando circundas los pequeños pueblos regalas tu bien más preciado a las verdes riveras de tu cauce. Naranjos, huertos, y mucho verde. 

 

Seguimos a la vera del río, por la Al-450, paralela al mismo, llegamos a la comunidad  de Santa Cruz de Marchena donde un grupo de trabajadores preparan un “tablao” justo delante de su ayuntamiento, con el camión justo al lado, no he podido fotografiar bien la fachada, pero la hermosura del momento ha sido bien recompensada con los dos castaños centenarios, (del siglo XIX) según cartel informativo. Pueblo pequeño, pero de grandes gentes, estoy seguro. Calles silenciosas, alguna cortina se mueve, alguien otea.

 

“He navegado en cien mares

y atracado en cien riberas.”

 

¡Querido D. Antonio!, La ribera del Nacimiento es verde, es majestuoso vergel, digno de mantener la historia de las tahas. La taha de Marchena comienza aquí en Alsodux,  y la componen los ocho restantes Alhabia, Bentarique Alhama, Illar, Ragol, Instinción, Alicún y Huécija.

Llegamos a la pintoresca Alsodux con su Fuente Chica, con su historia de la uva de Ohanes. Ribereño frondoso del manantial bajante. Indiferente el río baja encauzado con sus canalizadoras murallas que dominan su esporádica bravura. Apaciguado y serio. Cercano y distante.

¡Ya son las dos! y hay que buscar donde almorzar.

 

“y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

 

Alhabia. Paramos en la plaza, allí junto a la iglesia está el restaurante Pérez, que nos atiende con una extraordinaria acogida. Tapas a elegir. Croquetas caseras extrarodinarias.

Pero sigo recordando a mi querido don Antonio. Han llegado dos “pedantones”, con sus respectivas parejas, estirados, con camisas de Ralp Lauren, se han sentado en taburetes de la barra, y con sus 

 

respectivas cañas han esperando a que les admiren. Algún reojo deslizante sobre los demás, pero solamente esperaban a que les mirásemos. “Soberbios y melancólicos”, o quizás sólo soberbios.

Iglesia del XVII-XIX, estirada con la torre como prolongación de la fachada. Con una cúpula representando a la Santísima Trinidad, coronando a la Virgen María.¡Preciosa!

 

“mala gente que camina

Y va apestando la tierra”

 

Seguimos hacia Terque, y cerca de la confluencia de los dos ríos, hay una ermita con imágenes preciosas del Santo Cristo de los Caminantes y la Virgen del Rocío. Carretera casi llana. Nos dirigimos a Terque. Paramos en la confluencia de los ríos. Sierra de Gádor al frente, majestuosa, imponente. Y aquí en el valle del Andarax, naranjos, naranjos. ¡Verde vida!


"Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra."

 

En Terque, pueblo cargado de historia y con varios museos. Lugar cultural por excelencia. Paro delante de la Iglesia, del siglo XVI, estilo mudéjar, dedicada a Santiago Apóstol, y junto a su entrada principal está circundada por en vergel de macetas. Me llama la atención, ¡está viva!. Pregunto a una señora que las riega. Amable señora que me relata cómo se entretiene con ellas y además embellecen la fachada. Me invita a ver las calles colindantes, plagadas de mas macetas y engalanando las calles, ya de por sí preciosas. Dña. Paca la de Mario, encantadora señora que nos habla de lo bonito de su pueblo. Nos enseña su casa. ¡Preciosa! ¡Gracias doña Paca!

“y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.”

 

De nuevo con usted. D. Antonio, le llevo en mi memoria:

 

“son buenas gentes que viven,

laboran, pasan y sueñan…”

 

De Terque salimos hacia Bentarique, queremos visitarlo porque la tarde empieza a deslizarse, y nos cortará el placer que estamos disfrutando.

Pueblo cargado de historia. Parece que los romanos ya andaban por allí, después musulmanes, como demuestra el Tesoro de Bentarique, hallado en 1896 y comprado por 32.000 pesetas por el Museo Arqueológico Nacional. [1]

Tenemos suerte porque la Iglesia está abierta, y junto con otras dos parejas podemos visitarla. Está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVI, estilo mudéjar, dentro del tipo de iglesias con la cabecera mayor levantada y techumbre de madera con armadura de limabordón. Ahora la patrona es la Virgen del Carmen.

 

Valle de Andarax, sobre el que descansa la sierra de Gádor.



[1] http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/obras/19687.htm

 

Seguimos hacia Íllar, último pueblo de nuestro recorrido. Al igual que los pueblos anteriores el geógrafo ceutí Al-Idrisi, ya nos habla de él. Iglesia de Santa Ana, del siglo XVI también de estilo mudéjar, y con una portada barroca de estuco en la sacristía. Subiendo hacia Illar, tenemos que parar a contemplar la vista general de Bentarique. Precioso valle de naranjos y huertos.

 

Estimado D. Antonio:

Con todo mi cariño le dedico estas letras, recordándole y estimándole mucho, y termino esta brevísima descripción con sus propias palabras:

"y en un día como tantos
descansan bajo la tierra."

 

Cualquier día seguiremos el recorrido, por la Alpujarra Almeriense que nos reservará seguro más vergeles, más ríos, más montañas, y sobre todo más gentes. ¡Divina tierra andaluza!