RETALES-2

De cómo Prudencio oyó en boca de su abuelo que la guerra era inútil y

que muchos  gobernantes engañan al pueblo, y de cómo

los recuerdos los llevas siempre contigo,

 aunque el tiempo los vaya

 gastando.

 

Imagen de la Guerra de Vietnam
Imagen de la Guerra de Vietnam

La Guerra de Vietnam sigue matando y matando. Dice la radio de mi abuelo que han bombardeado otra vez Hanoi, y que las tropas del Vietcong siguen resistiendo; y mi abuelo cree que Estados Unidos no debería de seguir allí, porque la guerra esta es sólo de religiones. Quizás la libertad de los vietnamitas sea la de ser comunistas. Pero es su libertad. Si ellos quieren ser comunistas pues se les deja y en paz. No creo que los comunistas lleguen aquí a Europa y se coman a los capitalistas. Ellos tienen su verdad y los otros tienen la suya. Al fin y al cabo es solo una guerra de ideas. Supongo que los gobernantes de Estados Unidos se siente más importantes que los de Rusia y a la inversa; pero yo no mataría a un soldado porque el crea que las ideas de Marx son más peligrosas que las de su presidente. Probablemente a un vietnamita no le importa nada la tradición cultural de Europa, -y mucho menos la de Estados Unidos- ni creerán que les sirva para nada, es más, ni siquiera nos importa a nosotros. Solo les importa criar arroz y poder alimentarse, y criar a sus hijos, como ellos puedan criarlos. Para ellos Estados Unidos y Europa son sitios muy lejanos, y la mayoría no saben ni que existen. La gente vive en su terreno y no les importa lo que hay a 200 kilómetros de su propia población. Solamente a los gobernantes les interesan sus negocios de armas y probar sus nuevas bombas de “agente naranja”. Ernesto Cardenal lo ha escrito muy claro en su salmo 5.

 

                        No existe sinceridad en sus discursos

                        ni en sus declaraciones de prensa.

                        Hablan de paz en sus discursos

                        mientras aumentan su producción de guerra.

                        Hablan de paz en las Conferencias de Paz

                        y en secreto se prepara para la guerra.

                        Sus radios mentirosas rugen toda la noche…

 

            La verdad es que todos los gobernantes son iguales. Porque no gobiernan para los demás, sino que gobiernan a los demás, y ellos tienen todos su plato de sopa calentito y sus ayudantes, sus generales, sus secretarios, sus azafatas, sus limpiadoras, y sus chóferes que les llevan rápidamente y les contestan a todo ¡Si Señor! ¡Cómo guste el señor! ¡Dígame Señor!

 

            Hace solo 25 años de Hiroshima y Nagasaki y ahora la han tomado con Vietnam. Ellos y su manía de convertir al mundo. Ellos y su exclusividad de la verdad. Bombardean vietnamitas y los matan. Matan a madres y padres, a niños, al ganado, y además les queman sus campos. Para un labrador su campo es lo más importante, porque vive de ello. Los políticos no le darán un campo nuevo cuando le quemen el suyo. Y el labrador tendrá que seguir alimentando a sus hijos. ¡Maldita guerra! y malditos gobernantes, que todos están faltos de memoria.

 

...

 

            Mi abuelo habla sólo, y ya casi nadie lo escucha. Yo a veces me siento a su lado y me cuenta historias.

 

            En invierno, mi abuelo se sienta en la chimenea porque ya está muy viejo, mi madre le acerca astillas de almendro y él coge su callao y golpea en el suelo tintineando monótonamente, pero algunas veces me habla a mí y me cuenta cuando estuvo en las minas en Lucainena de las Torres, porque todavía conserva una foto en la pared, casi amarillenta, donde todos los mineros están comiendo. Y él dice que uno que está al fondo es él, pero yo lo veo muy joven al de la foto, y mi abuelo ya está calvo y muy arrugado.

 

Mineros
Mineros

        Mañana tenemos que ir a coger sarmientos. Mi padre ha preparado las tijeras de podar. Le estoy temiendo porque hace mucho frío en Cardona, y cuando un sarmiento te roza en las manos te hace mucho daño. Lo que más le temo es a atar las gavillas, porque yo no tengo fuerza y se me paren casi todas. Y es que los sarmientos están muy duros. Menos mal que ya mi madre me ha puesto los calzones largos, porque hasta el año pasado siempre tenía que llevar los cortos, y ya los niños se reían de mí en la escuela.

 

            La maestra se ha puesto mala, y seguro que estamos dos o tres días sin escuela. Esa pobre se irá pronto del cortijo, porque no entiende que el agua aquí sea de la fuente, que no necesitamos grifos. Y ella necesita pan todos los días, porque dice que el pan si no se hace todos los días está duro, pero yo creo que eso es una tontería. Nosotros comemos el pan hasta de una semana, o diez días, hasta que mi madre amasa otra vez, y está muy bueno.

 

            Mi  padre dice que ya mismo vamos a comernos las "fritailla". Yo veo el sol en lo alto del cielo. Deben de ser por lo menos las diez o las once. Yo ya tengo mucha hambre, pero mi padre  cree que tenemos que seguir un poco más. Yo quiero ya mi pan y mi tocino. Este año a lo mejor me compran una navajilla nueva para los Reyes. Si mi madre tiene dinero, o si no puede, a lo mejor mi abuelo puede. Yo tengo mucha gana de una navaja nueva, porque puedo cortar las varas, y abrir las nueces, y  hacer lo que quiera con ella.  Ahora hasta que hagamos la matanza estamos apurando el tocino del año pasado, y ya está un poco añejo, pero con el pan si se puede comer.

 

            Ayer mi hermano se “rajuñó” en un brazo, y se rompió los calzones, subiéndose a una encina. Y para nada, porque era un nido del año pasado. Es verdad que los nidos de alcaudón son muy bonitos, pero, lo podía haber dejado allí. Es una tontería coger un nido viejo, porque ya no sirve para nada. Mi padre le dio dos voces, y casi le da un cogotazo, pero al fin se paró.

 

            También mi abuelo escucha en la radio a Pepe Pinto y a Juanito Valderrama, y dice que a él le gustaría verlos cantar en persona. A veces a mi abuelo se le sale una lágrima cuando oye la radio. Creo que los viejos lloran porque se acuerdan de cosas que les han pasado. Y mi abuelo lloraba cuando Juanito Valderrama cantaba “Mi primera comunión”.