RETALES - 3

Del día en que  Prudencio nos desvela su opinión sobre

creyentes, agnósticos y ateos en una confesión

 sincera sobre creencias.

 

Hoy os traigo la conversación que tuvo Prudencio con D. Anastasio el médico y con D. Manuel el Cura.

El guardaba la conversación en sus papeles. Aquí está.

 

-Ya viene el cura, ¡míralo!, ahora le dices a él que tú no crees en Dios.

-Yo no he dicho eso, exactamente. A estas alturas ya no se trata si crees o no crees en Dios.

-¿No? Entonces ¿de que se trata?

-No es que yo crea o no crea, es que puede ser que, “la idea de Dios”, esté o no esté entre mis prioridades, independientemente, de que exista o no exista.

-Pues, casi es lo mismo ¿no?

-Hombre, lo mismo no es. El ser creyente (o practicante, como dicen ahora), o no serlo en alguna religión, no quiere decir que tú niegues o no los fundamentos de esa religión, mas bien quiere decir, que tú la necesites o no esa religión, para tu formación humana. Aunque parezca un poco tonto, es como si tú  no eres aficionado al fútbol. No quiere decir que niegues el fútbol, quiere decir que tú no necesitas el fútbol, ¡y nada más! A unos les gusta el fútbol y a otros le gustan las telenovelas, así son las cosas. Pero tú sabes de sobra que yo respeto todas las creencias, estén mejor fundamentadas o no, y eso que hay algunas que da pena… no tienen mucha base lógica, y ni siquiera sirven para mejorar a las personas, sino que mas que otra cosa, lo que hacen es apartarlas del común de los mortales. Pero, esta es mi opinión, la responsabilidad no es mía, sino de los que tienen poder dentro de la religión. Esos son los auténticos responsables de aportar algo bueno a la gente, o de hacerlos un poco más tontos.

-Total, que tú eres más ateo que otra cosa.

-Ya estás con las etiquetas. Eso que dices, nada más que son etiquetas. Yo lo que pasa es que no puedo estar pendiente de la religión, no tengo tiempo… es mejor coger un libro de historia, o un ensayo, y le sacas mas partido. Ahora estoy leyendo uno de Vicente Verdú que se llama algo así como El estilo del mundo, que va sobre como el capitalismo actual va moldeando las cuestiones para enredarte y llevarte por donde los pudientes quieren. Como te manejan por un lado y por otro… y acabo de leer uno de historia y humor, algo especial de Manuel Sotomayor, que se llama algo así como Cultura y picaresca en la Granada de la Ilustración, y es fenomenal, porque habla de Juan de Flores, un tío que se dedicó a falsificar piezas, a enterrarlas en unas excavaciones arqueológicas en Granada, y luego hacía como que las encontraba allí enterradas. Total un tío con una cara más dura que una tabla, pero que me ha hecho reír, sobre todo, de la forma en que lo cuenta Sotomayor.

-Eso parece una novela.

-¡Que va!, Ya te he dicho, que es de historia.

-¡Buenas tardes!, gandules.

-¡Anda!, mira como viene hoy el “pater”. Viene dando guerra.

-¿Qué? Me puedo sentar.

-Tú verás,… prueba.

-¿De qué va hoy el tema?

-¿El tema? Hoy no te va a gustar, porque estamos hablando de “tú” tema.

-Hombre, “mí” tema ¿cuál es?

-No te hagas el tonto, San Manuel bueno, mártir”, tú lo sabes bien.

-No estaréis hablando de Unamuno. O ¿me he perdido…?

-Mira que fino viene hoy, haciéndose el tonto. ¿De dónde vienes? ¿Ya le has dejado el cortijo al Marianico?

-No te metas con Marianico, que es un buen hombre. Ayuda en todo lo que puede y siempre está de buen humor.

-No te lo tomes mal, ya lo sé yo.

-Bueno, vamos a cambiar de tema.

-Si tú lo dices. El Prudencio nos estaba hablando ahora los libros que ha leído últimamente.

-¿sí?

-Uno de Manuel Sotomayor y otro de…

-De Vicente Verdú. Ese que tiene una columna en El País. –Apostilló Prudencio-

-Y ¿lo de Unamuno?

-No es exactamente de Unamuno, sino que nos contaba Prudencio los motivos de su ateismo. ¿No? Prudencio…

-Ya creo que alguna vez hablamos algo de eso. Terció D. Manuel.

-Corrige, corrige... No me gusta lo de ateismo. Yo no niego ni afirmo nada. Si quieres di agnosticismo que lo veo un término más lógico.

- Y ¿qué más da?

- A ti te dará igual, pero a mí no, porque precisamente ahí está la cuestión. El ateo niega, el agnóstico no ve que se pueda sacar nada en claro de las creencias en seres superiores, y por lo tanto, prescinde de ellos, pero está claro que no los niega. Además, no creas que no es complicado esto, llegar a esta conclusión es de valientes, aunque parezca que me estoy echando flores. Y no soy yo sólo el que piensa esto. Hay una lista interminable de agnósticos… yo diría que casi tantos como creyentes.

-¡Bueno, bueno! Tampoco te pases

-Me parece a mí, que a tí los curas te resabiaron.

-No. Precisamente es donde aprendí más, igual que le pasa a D. Manuel. Éste no cambiará nunca, yo sé que no se lleva muy bien con la Iglesia.

-Has dado en el clavo, con la Iglesia…, pero con usted si juego a las cartas ¿no?

-Hombre yo no te he puesto muchas pegas, nunca. Más bien te las pone, el que no te conoce. Hay por ahí un filósofo que apunta muy bien el hecho de que vosotros los no creyentes dais mejor en el blanco. Lo leí el otro día en Internet. Creo que era Estrada. Me parece que aquí tengo el artículo mejor dicho, una parte de él.

 

"Los mejores observadores del fenómeno religioso no  son siempre los creyentes. La conciencia de pertenencia a una religión a veces, se convierte en una dificultad para una evaluación crítica, fundamentada y ponderada de lo  que está ocurriendo. Es fácil confundir los deseos e intereses propios, individuales y colectivos con los acontecimientos históricos, sobre todo cuando, como ocurre en el caso de la religión, los hechos que se analizan tienen una gran repercusión personal, no sólo intelectual, sino también afectiva y existencial. Ante el hecho religioso resulta muy difícil mantener una actitud de desapego y de objetividad, que posibilite une evaluación crítica y ponderada, precisamente porque la religión responde a deseos, carencias e interrogantes muy profundos, ante los que resulta casi imposible la neutralidad y la imparcialidad."