AYUDA A TU SABIDURÍA

AYUDA A TU SABIDURÍA

 

Habla solamente cuando sea necesario. Piensa sobre lo que vas a decir antes de decirlo. Se breve y si eres preciso mejor. Así aprenderás a no derrochar tu energía.

 

Nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes proyectando en tu vocabulario actitudes negativas, porque se volverán contra ti.

 

Si lo que tienes que decir no es verdadero y útil es mejor no decir nada. Escucha al interlocutor, aprenderás mucho más escuchando que hablando. El Universo que te rodea acepta tus pensamientos, tus palabras y acciones y te devuelve lo positivo que tú creas con tu forma de ser.

 

Si te identificas con el éxito, tendrás éxito, si te identificas con el fracaso, tendrás fracaso. Las circunstancias que vivimos son manifestaciones externas de lo que pensamos. Aprendamos a imitar el Universo, escuchando y reflejando sin emociones densas y sin prejuicios, así aprendemos a hablar de otra manera, con la mente más tranquila y en silencio, permitiendo una comunicación sincera y fluida.

 

Nunca te des importancia, se humilde, pues cuanto más te muestres superior, inteligente y prepotente, mas te vuelves prisionero de tu propia imagen y creencia y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

 

 

Se discreto, preservando tu vida íntima, así te liberas de las opiniones de los otros y llevarás una vida tranquila pasando más desapercibido.

No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.

 

No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar consciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen “si”, porque saben que ese “si” no es sólido y le falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.

 

Si realmente hay algo que no sabes o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego, porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.

 

Evita el hecho de juzgar y criticar, se imparcial y no hagas juicios a las personas. Cada vez que juzgas a alguien, lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder las propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.

 

 

Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resuelto en ti mismo. Deja que cada quién resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte, en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás demostrando que las palabras de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para reeducar el ego, que tiene la costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar, o por lo menos unas horas en el día, según lo permita tu organización personal. Es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo ilimitado del camino, en lugar de tratar de explicar con palabras lo que es el camino.

 

Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno y todo tu ser se envenenará rápidamente, perdiendo la paz.

 

 

Quédate en silencio, cultiva tu propio ser interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del camino.