HERO Y LEANDRO

KELLER, FERDINAND (1842-1922)

Obra:HERO ENCUENTRA A LEANDRO (1880)

Tamaño: 200 x 140 cm.

Colección privada

 

EL AUTOR

Pintor alemán a medio camino entre academicismo y simbolismo. Estudiño en la Academia de Bellas Artes de Karlsruhe, siendo alumno de Johann Wilhelm Schirmer y Hans Canon. Especializándose en pintura de género e historia. Vivió en Brasil desde 1858 a 1862. En 1866 viajó a Francia y suiza y entre 1867 y 1869 vivió en Roma donde conoció a Anselm Feuerbach.

 

Fue un pintor de corte más bien academicista que por la influencia de Arnold Böcklin, se decidió por el simbolismo, especialmente en paisajes de colores saturados y de aspecto decorativo.

 

Entre 1873 y 1913 fue profesor de la Academia de Bellas Artes de Karlsruhe, encontrándose entre sus alumnos Christian Wilhelm Allers.

 

LA OBRA

 

Esta reproducción de la obra original, se publicó en la Ilustración Artística con el siguiente texto:

 

"Hero, joven sacerdotisa de Venus que habitaba en Sestos, población situada a orillas del Helesponto, del lado de Europa, amaba y era amada de Leandro, que vivía en frente de Sestos, pero al otro lado del mar. Imperiosas razones aconsejaban ocultar a las genetes la pasión que unía a entrambos jóvenes, por lo cual Leandro, pera avistar con Hero, se veía obligado a cruzar de noche y a nado, el brazo de mar que separaba a los dos amantes. El trayecto era de unos novecientos pasos, o sea, siete estadios, y la sacerdotisa alumbraba todas las noches una antorcha que, colocada en lo alto de una torre, servía de faro al valiente nadador. De esta suerte transcurrió bastante tiempo, hasta que una violenta tempestad privó a Leandro de atravesar el agua durante siete días. Al octavo, impaciente por ver a su amada, dejándose llevar del deseo con ventaja sobre la prudencia, emprendió la arriesgada travesía a despecho del temporal. Falto de fuerzas el enamorado joven, hallo la muerte en el mar, y las olas arrojaron su cadáver a las riberas de Sestos. Allí encontró Hero a su infeliz amante. No pudiendo hacerse superior a su desgracia, la sacerdotisa resolvió darse la misma muerte que por ella había recibido Leandro, y se precipitó, desesperada, en aquel mar, que sólo le había devuelto el cadáver del hombre amado."