EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

"Pintada" en una plaza del Albaicín granadino
"Pintada" en una plaza del Albaicín granadino

Ahora que vuelve a quitarse la asignatura de “Educación para la ciudadanía”, me vienen a la memoria los bandos que publicaba el que fuera alcalde de Madrid desde el año 1979 y hasta su muerte en 1986., D. Enrique Tierno Galván, conocido también como “El viejo profesor”, y que algunos aún no han perdido su actualidad.

 

Hoy que los sectores políticos gozan de su máximo desprestigio y donde se supone que los ciudadanos ya estamos “educados, y civilizados”,  estos bandos del eminente D. Enrique, vienen como anillo al dedo, para recordarnos que la política hay que realizarla sobre todo contando con los ciudadanos, no sólo en las urnas, claro está.

A continuación transcribo uno de ellos sobre la limpieza en fachadas.

 

 

Otra "pintada" en el Albaicín
Otra "pintada" en el Albaicín

EL ALCALDE PRESIDENTE del Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid.

 

Madrileños:

 

No se escapa a la observación más superficial la mucha suciedad de las fachadas de los edificios de esta Villa, que procede sobre todo de la multitud de carteles e inscripciones que de modo arbitrario y sin respeto a la ley fijan, tanto individuos como colectividades, para propagar sus actos o anunciar sus intenciones.

 

De seguir por este camino, el aspecto de las casas de esta Villa y Corte llegaría no sólo a ofender a la vista y ser testimonio permanente de la desidia y falta de civismo de alguno de sus moradores, sino que ayudaría a la suciedad ambiental y contribuiría a la propagación de enfermedades epidémicas. Son muchas las veces que, por esta Alcaldía Presidencia, y utilizando diversos medios de comunicación, se ha rogado a los vecinos de esta Villa que se abstengan de escribir o manchar las paredes, utilizándolas como vallas anunciadoras, fin para el que obviamente no fueron pensadas ni construidas. No obstante, con desobediencia evidente y continuado desacato, se han desoído las advertencias, persistiendo en utilizar para tan lamentable uso las fachadas, tapias e incluso verjas y farolas, que debían ser grato ornamento de esta Villa, razón por la cual hemos tenido que recurrir, por necesidad imperiosa, a la aplicación de los máximos medios de coacción de que disponemos, requiriendo el auxilio de otras autoridades para sancionar, con cuanto rigor quepa, a los infractores de las Ordenanzas, que prohíben la fijación de carteles y el trazado de inscripciones.

 

Confía esta Alcaldía Presidencia que los vecinos de Madrid entiendan la perentoria necesidad que nos mueve a cuidar de la limpieza de la Villa, y, de modo muy especial, a contribuir para que los ciudadanos recobren el respeto a la convivencia y la moral cívicas, que es evidente que una parte de ellos han perdido.

 

Confiamos, de modo particularísimo, que las empresas comerciales se abstengan de anunciar en los lugares prohibidos y esperamos que para la ostentación de principios ideológicos o el afán de vituperar no utilicen como vehículo de comunicación espacios cuya limpieza es necesaria para la buena convivencia, salud pública y ornato de esta Villa.

 

Madrid, 26 de enero de 1981.