IN MEMORIAM DE LOS HERMANOS JESUITAS

 

 

    Solo tenía 12 años cuando conocí a los Jesuitas, y por circunstancias muy diversas, a partir de entonces he convivido con ellos. Yo no soy jesuita, pero si que soy muy consciente de que con ellos he compartido casi toda de mi vida, y por lo tanto no sólo fueron pilares muy importantes en mi educación, sino que, todavía hoy sigo aprendiendo de ellos. Estas dos letras sirvan como muestra de agradecimiento, por todos los que colaboraron en mi formación como persona.

    Con ellos, he tenido ocasión de conocer a grandes sabios, (podría ser interminable la lista), desde el año 1967 que vivo en Granada, pero mi recuerdo esta vez es para los HERMANOS, que ya no están con nosotros y con los que compartí ratos de charla, de alegría y de vez en cuando (por que no decirlo) de alguna que otra “penilla”.

   Al hermano Gómez Morante, que fue el primero que conocí y que me enseñó que el silencio y el ejemplo es la mejor conversación. También me enseñó a escribir a máquina, a estudiar, y a saber que el trabajo dignifica al hombre.

   A Salas (Salitas para los amigos), sin duda el mejor pastelero de España, que me enseñó a “liar los mantecaos sin papel”, y que con sus interminables conversaciones me enseñó a escuchar. En los peores momentos, cuando ya la enfermedad le ganaba terreno me dijo que no se aburría porque todos los días venía a su ventana un gorrioncillo a comer migas de pan que el le ofrecía.

   A Megías, gran heredero en el oficio del hermano Gárate, que cada día con su sonrisa y ya con sus pies arrastrando me abría la puerta de “La Residencia” de la Gran Vía, y siempre tenía una palabra elogiosa para mí.

    A Casasayas, que me contaba historias de sus misiones en Asia…

    A Infantes, quien sabía escribir con una de las mejores caligrafías que he visto en mi vida…

   A Muguruza (Pichichi), que siempre tenía una palabra de cariño, y que le gustaba mucho el fútbol…

   A Sanmartín, del que aprendí como se puede mantener una casa “fresquita” aún estando en verano a 40 grados…

   A Campaña, Flores, Martínez Dornacu, Naranjo, Romero, Picaza, Trinidad Rodríguez … a todos ellos y a todos los que, de una forma u otra, me enseñaron a vivir, me dieron su cariño y amistad, sepan que allá donde estén siempre les estaré agradecido, y les tendré en mi recuerdo.

 

En Granada a 4 de octubre de 2012

 

 

Francisco Pelegrina López

 

En la foto de 1968, el que esto escribe (detrás con flequillo), con el hermano Gómez Morante (detrás a la derecha), El P. Oliver (detrás a la izquierda), el maestro D. José Zea (en el centro), y con sus compañeros.